
…un café que nace entre montañas y ríos del Valle de Tenza
El café en el Valle de Tenza tiene sus raíces en las laderas templadas donde se encuentran las montañas andinas y el piedemonte oriental. Desde el siglo XIX, las familias campesinas incorporaron el café a sus sistemas productivos, integrándolo a huertas tradicionales, frutales y cultivos de pancoger. Con el tiempo, el territorio consolidó una identidad cafetera propia, marcada por la altura, la biodiversidad y el trabajo familiar.
Municipios como Garagoa, Guateque, Sutatenza, Tenza, La Capilla, Pachavita y Almeida, entre otros, conforman este corredor cafetero que se extiende entre montañas verdes, quebradas cristalinas y suelos fértiles. Aquí el café se cultiva en sistemas agroforestales, bajo la sombra de yarumos, guamos, guayabos y otros árboles nativos que protegen el suelo y favorecen un entorno biodiverso.
El resultado es un café de perfil suave y balanceado, con acidez brillante, notas dulces y una expresión aromática que refleja el carácter del territorio. Más que un cultivo, el café en el Valle de Tenza es parte de la vida cotidiana, de la economía local y de la memoria campesina.
Vivir la experiencia del café en el Valle de Tenza es recorrer fincas familiares, conocer procesos artesanales de transformación y disfrutar una taza que cuenta la historia de sus montañas. Cada sorbo conecta con un paisaje vivo, donde cultura, naturaleza y tradición se entrelazan para dar origen a cafés especiales con identidad boyacense.
